La diosa egipcia que quería cambiar de nombre

En nuestra casa no tenemos televisión a pesar de que pagamos mensualmente un pack que incluye tres centenares de canales. Una decisión que tomé hace ya un par de años: no estoy dispuesta a "tragar" con una programación con la que no estoy de acuerdo. Cuando algo me interesa (afortunadamente aún quedan algunos resquicios de cultura en la televisión) lo veo por internet. Parte de la rutina doméstica es que al final de la jornada vemos un programa llamado "Zapping" que muestra lo más "destacado" (no tengo muy claro según qué criterios) de lo ocurrido en el día. Tras la indigesta de estos 10 minutos de programa nos reafirmamos: qué bien se vive sin televisión.

Sin embargo, tras este vicio que roza el sadismo siempre hay un debate posterior sobre lo que hemos visto. El último programa volvía a estar monopolizado por el ISIS, el llamado Estado Islámico de Irak y Levante (en árabe "Daesh"). Cuando aparece una escena de los miembros del ISIS, paramos la imagen y nos miramos el uno al otro. Parece que estos "islamistas" no tienen muy claro hacía qué dirección rezar. El rezo musulmán siempre se hace en dirección a la Meca y en línea, no en semicírculo como aparece aquí. Un detalle que pasa sutilmente ante los ojos del espectador. Parece que estos actores no se han aprendido muy bien su papel. Que el ISIS no tiene nada de estado ni de islámico ni de musulmán es una evidencia pero la campaña mediática está haciendo un flaco favor: poco y mal explicado, con contadas excepciones.

En medio de esta bacanal informativa ocurren cosas tan disparatadas como el caso de una tienda de moda femenina del sur de Inglaterra que se ha visto amenazada por una campaña ciudadana que exige que cambien el nombre del comercio o como esta joven norteamericana , Isis Martínez, que ha lanzado una campaña online pidiendo a los medios de comunicación que dejen de utilizar el acrónimo ISIS y lo remplacen por ISIL porque se niega en rotundo a cambiar su nombre. También ha afectado a algunas multinacionales como ISIS, el gigante norteamericano de telecomunicaciones, que ha pasado a llamarse Softcard y cuyo presidente afirma que no quiere que su "bebe" comparta nombre con "uno de los principales enemigos de EEUU". Incluso la industria textil se ha visto envuelta en esta polémica, como esta cadena británica de lencería erótica que ha tenido que disculparse públicamente por haber elegido el nombre de la diosa de fertilidad para su última colección.

No estoy segura de qué pensaría Isis "Reina de las Diosas" si fuera testigo de todo esto. Sin duda la Historia no ha sido justa con ella: perdió a su marido (y a la vez hermano), su culto fue prohibido por el emperador romano Justiano I el Grande a favor del cristianismo y ahora un grupo de mercenarios ha tomado como rehén su nombre.

Muy interesante por cierto la mitología en torno a Isis.


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© 2013 Natalia Román