El terrorismo vuelve a sacudir a Francia

Seis meses después de los ataques a la redacción de Charlie Hebdo y un comercio casher, Francia vuelve a ser objetivo terrorista. Este viernes alrededor de las diez de la mañana, el pueblo de Saint-Quentin-Fallavier, una pequeña comuna cerca de Los Alpes al sureste de Francia, se ha levantado con una explosión en una zona industrial.

 

Los bomberos se desplazaron al lugar de los hechos donde descubrieron que el incendio se encontraba en una fábrica gasística norteamericana. A la entrada, hallaron el cuerpo de un hombre decapitado y cuya cabeza yacía sobre una valla con inscripciones en árabe. Además, otros dos trabajadores resultaron heridos.

 

El supuesto atacante, Yassin S., invistió su coche de empresa contra el recinto provocando una detonación debido a los contenedores de gas que se encontraban en el interior. Acto seguido, entró en las instalaciones portando la bandera negra del grupo terrorista Daesh cuando fue interceptado por uno de los bomberos que lo redujo a la fuerza hasta la llegada de la gendarmería.

 

Yassin S., vecino del área de Lyon, tiene 35 años, y es padre de tres hijos menores. Estaba fichado por las fuerzas de seguridad por vinculación a movimientos salafistas y su peligro de “radicalización”, pero no tenía antecedentes penales.

 

Junto a él fueron detenidos su mujer, su hermana y una cuarta persona que por el momento se desconoce su relación con el ataque. Según fuentes policiales, el sospechoso se ausentaba regularmente de su trabajo por largos periodos y organizaba reuniones en su domicilio donde recibía a hombres a menudo vestidos con trajes militares.

 

En cuanto a su víctima, podría tratarse del gerente de la empresa de repartos para la que trabajaba, un hombre de 50 años que compartió con el sospechoso el trayecto en coche hasta la fábrica donde iban a realizar una entrega.

 

Máxima alerta en el país

 

El presidente francés François Hollande dijo que “el terrorismo es nuestro adversario y ataca en todas partes hoy en día” y ha asegurado a sus conciudadanos que pueden sentirse seguros gracias a los agentes desplegados por todo el país.

 

Hollande decretó el máximo nivel de la alerta por terrorismo, conocida como Vigipirate, en la región de Rhône-Alpes durante tres días y ha convocado una reunión de urgencia este sábado junto a su Gabinete de Gobierno. También su país vecino, España, aumentó la alerta antiterrorista del nivel cuatro a cinco basándose en informaciones de sus servicios secretos que el Gobierno no ha querido desvelar.

 

La Unión de Organizaciones Islámicas en Francia condenó esta “barbarie” asegurando que “en este mes sagrado de Ramadan, los musulmanes rezan por la fraternidad en el país y para alejar las amalgamas y el extremismo”. La comunidad musulmana en el país teme otro repunte de los actos de islamofobia que se produjeron tras los últimos atentados. 

 

Este viernes, día de la oración y segundo viernes de Ramadan, ha sido un viernes negro en el que Francia, Túnez y Kuwait han sido punto de ataque para el grupo terrorista Daesh que pronto cumplirá un año desde la aparición de lo que consideran su “Califato”.