París, capital del mundo contra el terrorismo

El presidente François Hollande había anunciado una marcha en defensa de los “valores de la República” -libertad, igualdad y fraternidad- y por la “unidad nacional” que reuniera a todos sus ciudadanos sin importar su ideología ni su religión. Sin embargo, durante las últimas horas, lo que era una marcha ciudadana se ha convertido en un escaparate político. En total, 130 representantes de diferentes países y 50 jefes de Estado, entre los que estuvieron España, el Reino Unido, Alemania, Israel y Palestina, entre otros, han arropado al ejecutivo francés, aunque sólo han desfilado durante apenas un cuarto de hora antes de volver a sus respectivos países. Hoy París se ha convertido en la capital del mundo, como ha asegurado el propio Hollande.

 

En esta marcha estaban representados todos los partidos políticos, a excepción del Frente Nacional, el partido de extrema derecha y la tercera fuerza política en Francia, que no había sido “invitado” por el resto de sus compañeros de Asamblea. Su líder, Marine Le Pen ha declarado “no querer participar” en una manifestación “que ha sido aprovechada por los partidos políticos y que representan lo que los franceses odian: el espíritu partidista, el electoralismo y la polémica indecente”. Le Pen ha pedido a sus simpatizantes que no acudan al acto mientras que ella ha desfilado en Beaucaire, un municipio bajo el mandato de su partido en el sur del país.

 

Al mismo tiempo, una desfile alternativo, no muy lejos de la manifestación oficial, ha reunido a la izquierda europea: el Partido de Frente Izquierda francés, el español Podemos y el griego Syriza. A este cortejo han asistido muchos jóvenes desencantados con lo que consideran una intromisión de la clase política. Uno de ellos fue Rosa Moussaoui, una joven periodista para el diario L´Humanite que conoció de cerca a varios de los dibujantes de Charlie Hebdo. Moussaoui aseguró que, aunque no está de acuerdo con el resultado de esta marcha “no quiere dejar la calle exclusivamente a los políticos porque la calle pertenece a los ciudadanos” y añadió: “Charlie Hebdo era contrario a los homenajes y todas estas tonterías. Ellos hubieran odiado convertirse en símbolos de nada”.

 

La manifestación del domingo fue un acto sin precedentes y con un operativo policial excepcional: hasta 2.200 agentes movilizados durante esta marcha, 150 policías en civil, 20 equipos de Brigadas Anticriminales y tiradores de élite, 1.350 militares y 2.000 policías. El plan Vigipirate, la máxima alarma antiterrorista, se mantiene todavía en la región parisina de île-de-France pero también se han reforzado las medidas de seguridad en el resto del país.

 

Según las autoridades francesas, la marcha reunió a cerca de un millón y medio de manifestantes. En total 3,3 millones de personas en todo el país. La mayor movilización de la historia del país. Al grito de “no tenemos miedo” y al ritmo de la marsellesa, los asistentes han recordado que Francia está más unida que nunca. Como afirmó Nelly, una de las asistentes, “es una oportunidad para nosotros los franceses de volver a sentirnos unidos porque teníamos el sentimiento de estar divididos y separados los unos de los otros, de burlarnos de nuestras propias comunidades”.

 

Una doble cita

 

En el mediodía de ayer se celebró en París una reunión de urgencia en materia antiterrorista a la que acudieron una docena de ministros de Interior europeos, además de sus homólogos de Estados Unidos y Canadá, para encontrar una estrategia común.

 

El ministro de Interior francés, Bernard Cazeneuve, declaró la necesidad de repensar nuevas medidas puesto que la normativa europea es insuficiente para hacer frente a las amenazas. Entre algunas de sus propuestas se encuentra la adopción de una base de datos europea de pasajeros aéreos, que hasta el momento se encuentra bloqueada en el Parlamento Europeo por cuestiones de protección de datos.

Otra de las propuestas es un refuerzo de los controles en la zona de libre circulación de Schengen para, según el ministro, poder vigilar mejor los desplazamientos de personas sospechosas.

 

Por otro lado, Cazeneuve sugirió también intensificar la lucha contra el comercio de armas así como una mayor cooperación con los proveedores de internet para controlar aquellas personas que hagan apología al terrorismo en las redes.

 

Algunos sectores de la oposición han criticado al ejecutivo por aprovechar la actual situación que vive Francia para adoptar nuevas normas en materia de seguridad para los ciudadanos franceses.